Me despierto tratando de superar las pesadillas que me atormentan, llevo conmigo, una nueva actitud, que hace mi vida un poco más “fácil”.
Sin abrir los ojos, Enfocó mis pensamientos, y trato de realizar un proyecto para este día, nada fuera de lo común. Visualizo la monotonía, pero llegan a mi mente recuerdos de algo inusual. Abro los ojos rápidamente, y encuentro a mi lado, una mujer hermosa, trato de recordar completamente lo sucedido el día anterior, un día que había comenzado común y corriente y que me termino sumiendo en el más terrible sentimiento que un ser humano pueda experimentar, Amar.
- Dominique Labeau, es un placer conocerlo.
- El placer es mío, pero… ¿quién es usted?
- Helene fournier, No trate de recordarme.
Escucho su voz, hermosa, acorde con lo que es. La miro fijamente mientras entablamos una conversación como dos desconocidos, dos desconocidos que acababan de hacer el amor.
Y Así comenzó toda esta pesadilla; con unas simples palabras que no tenían sentido alguno. “¿No trate de recordarme?”
Sería ilógico que no recordar tan sublime ser en apariencia.
- Recordar… eso fue lo primero que hice. Y usted sabe perfectamente, que tengo conciencia de lo sucedido.
- Preferiría que no lo hiciera.
- ………… No esperaba eso.
- Dominique, no soy quien usted quiere que sea, no debería estar aquí.
En aquel instante, aquella mujer, que me había dejado totalmente confundido con sus palabras, me dejo solo. Solo en aquel cuarto, recordando absolutamente todo lo sucedido.
Helene Fournier Me enamoro aquella noche, morí por ella para entregarle mi alma; Y no voy a negar, que fue fascinante sentirme vació, La ame, y esto la iba a acompañar cada instante, Atormentándola, Sofocándola, Jodiendo cada uno de sus nervios.
Ahora no es ella quien me mata. Soy yo quien entierro sus recuerdos en lo mas profundo de mi ser.
Es imposible soportar, aquella humillación, y aparte de imposible, innecesario.
Quien cree que soy? … No, mas bien; quien se cree ella?
Eminencia Helene Fournier. Que absurda.
Cada noche podría soñar con ella, Llevarla al abismo de mi razón, Donde su voz, me conduce al olvido, donde sus deseos matan mi sentir. Pero hoy, no pretendo soñar, Ahora, voy a salir de esa patética realidad, esa realidad en donde su mirada engaña mi alma.
Hoy voy a entender, que queda en ella que yo pueda amar.